LIBRE ALBEDRÍO
¿Qué ocurriría si mañana desaparecieran todas las leyes? ¿Seríamos capaces de convivir únicamente apelando a la responsabilidad individual? Probablemente no. Pero quizá la verdadera cuestión no sea si podemos vivir sin Derecho, sino cuántos de nuestros conflictos podrían resolverse antes de necesitarlo.
Sin unas normas o leyes básicas, cada individuo viviría según su propio libre albedrío, probablemente sin tener en cuenta que sus actos tienen consecuencias en y para los demás. Con la existencia de ciertas normas, todos somos conscientes de que tenemos que atenernos a esas consecuencias, por supuesto podemos escoger libremente como obramos, pero si esos actos perjudican a la sociedad, el Derecho consigue:
- Proteger derechos
- Garantizar la igualdad
- Establecer límites
- Ofrecer seguridad jurídica
La existencia del Derecho es obligada en cuanto que vivimos en comunidad, en sociedad y todo cuanto hacemos influye en lo que ocurre a nuestro alrededor y en las personas con las que compartimos un tiempo y un espacio. La existencia de una normativa legal sirve para regular la interelación con los demás y también es útil ante posibles conflictos de interés en los que los individuos no logran llegar a un acuerdo satisfactorio. Además, probablemente, la existencia de estas reglas de convivencia pacífica y justa sea la forma más sencilla de "obligarnos" a empatizar con los demás, a intentar no dañarles y a respetarles (siempre partiendo de la ausencia de una patología antisocial o psicópata, claro está).
Las normas, reglas o leyes deben surgir de la propia sociedad que las crea para regularse. Esto es importante porque cada sociedad tiene unas formas diferentes de regularse, de convivir y entender qué significa el respeto hacia los demás que se enmarcan dentro de su propia cultura. Además, estas leyes deben irse modificando a demanda dependiendo del momento histórico, evitando, así la existencia de leyes obsoletas o de dudoso cumplimiento.
El Derecho contribuye, pues, a mantener el orden social, la convivencia pacífica y las interelaciones civilizadas entre las personas de una comunidad. En definitiva facilita el bienestar social ya que regula la comisión de delitos (robos, lesiones, violaciones, atentados, etc.), la corrupción, la discriminación (por sexo, religión, etc.), los atentados contra el medio ambiente o la salud pública, etc.
EL DERECHO RESUELVE CONFLICTOS JURÍDICOS, LA MEDIACIÓN RESUELVE EL CONFLICTO HUMANO
Los conflictos no aparecen porque las personas sean "malas". Aparecen porque existen:
- Intereses distintos
- Necesidades incompatibles
- Emociones intensas
- Problemas de comunicación
Esta es precisamente la puerta de entrada de la mediación: Una sentencia pone fin a un procedimiento mientras que la mediación transforma las relaciones humanas.
El Derecho interviene cuando el conflicto ya está planteado, mientras que la mediación intenta que las propias personas recuperen su capacidad para construir acuerdos. De esta manera, la mediación devuelve el protagonismo a las partes, promueve la corresponsabilidad, favorece la escucha, reduce la escalada emocional y genera acuerdos más duraderos ya que nacen del consenso.
MÉTODOS ALTERNATIVOS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS (MARC)
El Derecho debe convivir con otros Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos (MARC), como la Mediación Familiar, el Arbitraje o la Conciliación y deben funcionar como complementarios unos de otros, aplicándose según corresponda a cada caso concreto, para favorecer la rapidez, la eficacia y los costes del procedimiento.
Una sociedad más madura, no es la que dispone de más leyes, sino la que otorga a sus ciudadanos más herramientas para el diálogo y el consenso.
La mediación no está indicada para todos los tipos de conflictos. Hay situaciones en las que está totalmente desaconsejada y es necesario acudir al Derecho. Por ejemplo: violencia, desequilibrios de poder, falta de voluntariedad.
Tal vez, ni siquiera debamos imaginar una sociedad sin Derecho, pero si podemos aspirar a solucionar nuestros conflictos antes del litigio. Una sociedad sana también se basa en nuestra capacidad de escucha activa, de comprensión y construcción de acuerdos. Por eso, la mediación no sustituye al Derecho, sino que lo complementa y lo humaniza.
Si estás pasando por un conflicto familiar y quieres explorar una vía alternativa al litigio basada en el diálogo y la búsqueda de acuerdos, contacta conmigo para que pueda ayudarte. Puedes encontrar más información sobre este servicio que ofrezco clicando aquí.


