10 DE SEPTIEMBRE · DÍA MUNDIAL PARA LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
Hablar de suicidio significa hablar de un tema delicado. Pero hablar de prevención del suicidio también significa hablar de avances, de recursos y de posibilidades.
Este año, el lema internacional es «Cambiar la narrativa sobre el suicidio»: pasar del silencio y el estigma a conversaciones abiertas, empáticas y orientadas a la ayuda.
Y podemos empezar con algunos datos que invitan a la esperanza:
En España, en 2025 se registraron provisionalmente 3.808 fallecimientos por suicidio, un 3,7 % menos que en 2024. Es el segundo año consecutivo de descenso: en 2023 fueron 4.116 y en 2024, 3.953.
En Catalunya, en 2024 se registraron 547 fallecimientos, frente a los 631 de 2023. Esto supone un descenso del 13,3 % en un año.
Además, España presenta una tasa de suicidio de aproximadamente 8 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, por debajo de la media de los países de la OCDE, situada en 10,7.
Estos datos no significan que el problema esté resuelto. Cada muerte por suicidio sigue siendo una pérdida irreparable y una razón para continuar trabajando en prevención. Pero sí nos dicen algo importante: la prevención puede funcionar.
Y España y Catalunya están desarrollando cada vez más recursos para detectar antes el sufrimiento, facilitar el acceso a la ayuda y acompañar a las personas en situaciones de crisis.
CUANDO EL SUFRIMIENTO NOS HACE DEJAR DE VER ALTERNATIVAS
Desde la psicología cognitivo-conductual, podemos comprender algunos de los procesos psicológicos que pueden aparecer cuando una persona atraviesa un sufrimiento intenso.
En determinados momentos, nuestros pensamientos pueden volverse más rígidos y nuestro campo de visión más reducido.
El futuro puede parecer cerrado. Los problemas pueden parecer irresolubles. Y aquello que en otro momento hubiéramos considerado una posibilidad puede dejar de estar disponible para nuestra mente. Pueden aparecer pensamientos como:
- «Esto no va a cambiar.»
- «No puedo más.»
- «No hay ninguna salida.»
- «No veo otra opción.»
La intervención psicológica no consiste en decirle a una persona que piense en positivo. Consiste en ayudarla a recuperar flexibilidad y alternativas. A veces, cuando estamos sufriendo mucho, no necesitamos encontrar inmediatamente una solución para toda nuestra vida. Necesitamos encontrar el siguiente paso posible. Hablar con alguien. Pedir ayuda. Acudir a un servicio sanitario. Posponer una decisión. Aprender estrategias para regular una emoción intensa. Resolver un problema paso a paso. Recuperar actividades y vínculos que nos conectan con aquello que es importante para nuestra vida.
Por eso, desde la terapia cognitivo-conductual podemos trabajar aspectos como la desesperanza, la resolución de problemas, la regulación emocional, la flexibilidad cognitiva y las estrategias de afrontamiento. No se trata de negar el dolor. Se trata de conseguir que el dolor no sea quien tome todas las decisiones.
¿QUÉ PODEMOS HACER SI ALGUIEN NOS DICE QUE ESTÁ PENSANDO EN SUICIDARSE?
Esta es una situación que puede generar mucho miedo en familiares, amistades, docentes o personas cercanas. Es normal no saber qué decir. Lo primero que conviene recordar es que no necesitamos tener la respuesta perfecta. Necesitamos escuchar, tomar en serio lo que la persona nos está contando y ayudarla a conectar con apoyo.
Podemos:
Escuchar sin juzgar: Dejar que la persona explique qué está viviendo, sin interrumpirla constantemente ni intentar solucionar inmediatamente el problema. Podemos decir:
«Gracias por contármelo.»
«Me alegra que hayas podido hablar conmigo.»
«Quiero entender cómo te estás sintiendo.»
Preguntar directamente: Preguntar por pensamientos suicidas no provoca que aparezcan. Puede facilitar que la persona pueda hablar de algo que quizá estaba viviendo en soledad. Podemos preguntar de forma clara y tranquila: «Cuando dices que no puedes más, ¿estás pensando en suicidarte?» o «¿Has pensado en hacerte daño o en quitarte la vida?». Si la respuesta es afirmativa, podemos seguir preguntando con calma y buscar ayuda profesional.
Tomar en serio lo que nos cuenta: Aunque desde fuera pensemos que «tiene muchas cosas buenas en su vida» o que «mañana estará mejor», su sufrimiento es real. No necesitamos estar de acuerdo con la visión que tiene de su situación para validar que lo está pasando mal. Podemos decir:
«Entiendo que ahora mismo lo estés viendo así.»
«No tienes que afrontar esto a solas.»
«Vamos a buscar ayuda juntas/os.»
Acompañar a buscar ayuda profesional: Una persona que está atravesando una crisis puede no tener energía o capacidad para organizar por sí sola todos los pasos necesarios. Podemos ofrecernos a llamar al 061 o al 024, contactar con atención sanitaria, acudir a urgencias o acompañarla si es necesario.
No tenemos que convertirnos en terapeutas: Nuestro papel puede ser mucho más sencillo y, al mismo tiempo, muy importante: escuchar + acompañar + conectar con ayuda.
¿QUÉ ES MEJOR EVITAR?
Hay frases que solemos decir con buena intención, pero que pueden aumentar la sensación de incomprensión o soledad. Conviene evitar:
- «Tienes que ser fuerte.»
- «No pienses en esas cosas.»
- «Tienes toda la vida por delante.»
- «Hay personas que están mucho peor que tú.»
- «Lo dices para llamar la atención.»
- «¿Cómo vas a hacerle esto a tu familia?»
- «Tienes que pensar en tus hijos.»
- «Eso es una tontería, mañana se te pasará.»
Tampoco es recomendable discutir, culpabilizar, minimizar el sufrimiento o intentar convencer a la persona únicamente mediante argumentos lógicos. Cuando alguien está sufriendo intensamente, una discusión sobre si tiene «motivos suficientes» para sentirse así probablemente no ayude.
Lo importante es transmitir: «Te estoy escuchando. Te creo. Me importa lo que te está pasando y vamos a buscar ayuda.»
Y algo especialmente importante: no cargar a solas con la situación. Si una persona nos comunica que está pensando en suicidarse, no tenemos que asumir la responsabilidad de mantenerla a salvo por nuestra cuenta. Podemos pedir ayuda. Podemos consultar con profesionales. Podemos implicar a otras personas de confianza cuando sea necesario. Y si existe un riesgo vital inmediato, debemos contactar con los servicios de emergencia.
Pedir ayuda para otra persona también es una forma de cuidarla.
ESPAÑA Y CATALUNYA: UNA RED DE PREVENCIÓN QUE SIGUE CRECIENDO
España cuenta desde 2025 con el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, impulsado por el Ministerio de Sanidad. Es el primer plan estatal específico de estas características y establece la prevención del suicidio como una prioridad de salud pública.
En 2025 se destinaron 17,83 millones de euros a este plan y se pusieron en marcha 122 iniciativas en todo el país.
Catalunya cuenta con el PLAPRESC, Pla de prevenció del suïcidi de Catalunya, una estrategia que aborda la prevención, la detección, la atención y la postvención desde una perspectiva intersectorial.
Además, en 2023 se creó el Observatori de Prevenció del Suïcidi de Catalunya (OPSCat), con la finalidad de mejorar el conocimiento sobre la conducta suicida, integrar datos, evaluar las actuaciones preventivas y contribuir a su coordinación.
Actualmente se está trabajando en la definición del próximo PLAPRESC 2026-2030, con una perspectiva cada vez más transversal y comunitaria.
Todo esto refleja un cambio importante: la prevención no puede depender únicamente de lo que ocurre cuando aparece una crisis. Necesita una red.
Una red formada por servicios sanitarios, profesionales de la salud mental, familias, centros educativos, comunidad y sociedad. Y esa red está creciendo.
¿DÓNDE PEDIR AYUDA?
Si estás en Catalunya:
061 Salut Respon: Teléfono de referencia en Catalunya para situaciones relacionadas con conducta o ideación suicida.
Cuenta con profesionales especializados en salud mental y funciona 24 horas al día, 365 días al año. También pueden llamar familiares, personas allegadas o profesionales que necesiten orientación.
Obro Feel · WhatsApp 680 354 155: Servicio de apoyo emocional dirigido especialmente a adolescentes y jóvenes, disponible las 24 horas.
Permite contactar por WhatsApp con una persona formada en escucha empática y gestión emocional.
Centro de Atención Primaria (CAP): Cuando existe sufrimiento emocional, pensamientos suicidas o preocupación por alguien cercano, también se puede acudir al CAP para solicitar valoración y orientación profesional.
En cualquier lugar de España:
024 · Línea de atención a la conducta suicida: Gratuita, confidencial y disponible 24 horas, 365 días al año. Pueden utilizarla tanto las personas que están atravesando una situación de riesgo como sus familiares y personas allegadas. También dispone de chat online y atención en lengua de signos.En 2025, la Línea 024 registró 204.449 atenciones entre llamadas y conversaciones mediante chat. Esta cifra corresponde a atenciones y no a personas diferentes, ya que una misma persona puede contactar en varias ocasiones.
112 · Emergencias: Ante una situación de riesgo vital inmediato, hay que llamar al 112 o acudir directamente a urgencias. El 024 no sustituye la atención sanitaria presencial cuando esta es necesaria.
UNA CONVERSACIÓN PUEDE SER EL COMIENZO DE LA AYUDA
No siempre podemos solucionar el problema de una persona. Pero sí podemos acercarnos, escuchar, preguntar y acompañar hasta encontrar ayuda.
A veces la prevención comienza con una conversación. Con una pregunta. Con alguien que decide no mirar hacia otro lado. Y con la posibilidad de descubrir que, aunque en un momento determinado no podamos ver una salida, eso no significa que no exista.
La prevención también consiste en ampliar las alternativas. En recuperar recursos. En pedir ayuda. En acompañar. Y en recordar que una persona no tiene que afrontar su sufrimiento en soledad.
Pedir ayuda no es rendirse.
Pedir ayuda es abrir una posibilidad.

