¿QUÉ ES EL SANO AMOR?
El amor saludable se construye en ambas direcciones, es recíproco. El amor sano no se basa en el apego ansioso ni en la dependencia emocional. No exige sacrificios constantes para mantenerse, ni renuncias a la propia identidad. El amor sano es una relación equilibrada y de intercambio de afecto. Cada persona ama y se siente amada sin necesidad de renunciar a quien es. La empatía, la compasión (entendida como la capacidad de comprender y aliviar el sufrimiento de la otra persona), la confianza, el respeto, la admiración mutua, el sentido del humor y un proyecto de vida compartido son ingredientes para construir una relación satisfactoria y duradera.
En una relación sana no importa tanto no discutir como saber reparar el daño cuando aparecen los conflictos. Pedir perdón, asumir la propia responsabilidad, escuchar a la otra persona y buscar soluciones compartidas fortalece el vínculo mucho más que evitar cualquier desacuerdo.
En una relación sana ambas personas pueden expresar sus necesidades, desacuerdos y emociones sin miedo al juicio o al rechazo. La comunicación respetuosa no evita los conflictos, pero sí ayuda a resolverlos.
Una relación saludable no limita el crecimiento personal. Al contrario, favorece que ambas personas puedan desarrollarse, mantener sus amistades, sus intereses y su autonomía, mientras construyen un proyecto compartido.
LA INSEGURIDAD Y EL AMOR A LA OTRA PERSONA
Los celos pueden aparecer incluso en una relación sana. Lo que marca la diferencia es cómo se interpretan, qué conductas generan y cómo se regulan. Los celos suelen surgir del miedo, de la inseguridad o de la amenaza percibida más que del amor en sí mismo. Sentir celos ocasionalmente es humano. Convertirlos en control, posesión o vigilancia es lo que termina deteriorando la relación.
A veces, esperamos que nuestra pareja cambie, o creemos que cambiará por nosotros o que nosotros le haremos cambiar... Esto solo es una creencia o una expectativa poco realista que no tiene por qué pasar. El cambio ocurre cuando la propia persona reconoce la necesidad de cambio y decide implicarse en ello.
Otras veces, idealizamos nuestra relación o a nuestra pareja y eso nos inmoviliza para tomar decisiones cuando es necesario, nos debilita y va deteriorando nuestra autoestima. Empezamos a sentir miedo a perder esa relación en la que estamos inmersos: "Es que yo no puedo ser feliz sin la otra persona". Pero esta situación tan solo genera ansiedad, falta de autoconfianza y más sufrimiento.
EL SANO AMOR EMPIEZA POR UNA MISMA
En otras ocasiones el problema es el miedo a la soledad, que no es más que miedo a encontrarse consigo misma, bien porque no nos gustamos, o bien porque creemos que estar sin pareja es un fracaso personal. Nada más lejos de la realidad: Una relación sana suele construirse más fácilmente cuando existe una autoestima suficientemente sólida. Esto es el amor propio, el amor que nos asegura no pasar por sistema, por defecto, a un segundo plano en la relación, sino ocupar un lugar de igual valor dentro de la relación y que nos proporciona libertad y dignidad para vivir el amor de forma saludable.
¿ESTOY EN UNA RELACIÓN SANA?
Pregúntate si, en esta relación en la que estás:
- ¿Te has olvidado de ti?
- ¿Has dejado de cuidarte?
- ¿Sientes que no tienes voz dentro de la relación?
- ¿Has dejado de poner límites?
- ¿Estás tolerando comportamientos que no deberías tolerar?
- ¿Le estás justificando?
- ¿Sientes que te está manipulando?
- ¿Te sientes en paz la mayor parte del tiempo cuando estás con esa persona?
- ¿Puedes expresar cómo te sientes sin miedo a la reacción de la otra persona?
- ¿Te sientes libre para ser quien eres?
Si al responder a estas preguntas identificas varios de estos aspectos de forma repetida, quizá sea un buen momento para reflexionar sobre cómo te está afectando esta relación y valorar si responde realmente a tus necesidades.
No todas las relaciones difíciles son relaciones tóxicas. Algunas pueden mejorar con voluntad mutua y ayuda profesional. Sin embargo, cuando existe maltrato, manipulación continuada o cualquier forma de violencia, es importante buscar apoyo y priorizar la propia seguridad.
Si necesitáis ayuda en vuestra convivencia, venid a verme, os puedo acompañar mediante la terapia de pareja. ¡Cuanto antes se abordan las dificultades, mayores suelen ser las posibilidades de mejorar la relación!

