CON LA PAREJA, ¿CUENTAS BANCARIAS JUNTAS O SEPARADAS?


¿CÓMO HABLA UNA PAREJA SOBRE EL DINERO?


El dinero suele convertirse en un motivo de discusión frecuente entre las parejas. Pero, en realidad, pocas veces el problema es realmente el dinero. Tras esas discusiones suele haber otras necesidades emocionales y expectativas diferentes de entender la vida en pareja.


He visto parejas con cuentas totalmente compartidas que funcionan de maravilla y otras con constantes discusiones. Del mismo modo, hay parejas con cuentas separadas que tienen una relación muy sana y otras donde la independencia económica esconde desconfianza o falta de compromiso. El tipo de cuenta no determina la calidad de la relación.


Entonces, ¿por qué el dinero genera tantos conflictos?


Seguramente es porque el dinero suele representar otros aspectos más profundos como seguridad, poder, control, autonomía, libertad, justicia, reconocimiento, independencia, etc. Por eso muchas discusiones económicas esconden necesidades emocionales que no han sido expresadas o comprendidas. Por ejemplo: "Tu nunca pagas nada, ¡siempre pago yo!", "¡gastas demasiado!",... "siempre tengo que hacerme cargo de todo", "¿por qué has comprado eso sin consultármelo?"




LA RELACIÓN CON EL DINERO ES APRENDIDA


En nuestra relación con el dinero influye directamente la educación que hemos recibido sobre él, cómo era la gestión económica en casa con nuestros padres, si sufrimos carencias económicas o no, si hubo deudas familiares o herencias, si existían diferencias culturales, etc. La forma cómo vivimos el dinero es diferente en cada persona.


Además, existe una situación especialmente preocupante dentro de la pareja que merece una mención aparte: la violencia económica. Esta situación se produce cuando una persona utiliza el dinero como forma de ejercer poder, control o dependencia sobre la otra. Por ejemplo:


  • esconder ingresos
  • hacer compras o efectuar gastos sin informar a la otra persona
  • manipular a la otra persona utilizando el dinero
  • controlar los gastos de la otra persona
  • ocultar deudas a la pareja


Algunos de estos comportamientos, además de desgastar considerablemente la relación, pueden constituir una forma de violencia económica.




¿PAGA UN@ O PAGA OTR@?


Existen diferentes modelos, todos perfectamente válidos, para escoger cómo nos relacionamos con la economía en la pareja:


  • Cuenta conjunta
  • Cuentas separadas
  • Cuenta conjunta para los gastos comunes y dos individuales (éste es probablemente el modelo más frecuente en la actualidad)
  • Reparto proporcional según los ingresos de cada miembro de la pareja (en muchas parejas esta puede resultar una opción especialmente eqiuitativa)
  • Reparto al 50% (¡cuidado! no todas las personas lo consideran justo porque depende de cuánto gana cada una de ellas)
  • Una persona administradora de las finanzas


Sea cual sea el modelo que cada pareja escoja, lo más importante es que lo hayan elegido libremente, lo consideren justo y se sientan satisfechos con él.

 



LAS NORMAS ECONÓMICAS NO SON PERMANENTES


Todas las parejas evolucionan, por eso, las normas o los acuerdos sobre la economía no deberían ser permanentes. La forma de gestionar el dinero no tiene por qué ser la misma durante toda la relación. La llegada de hijas o hijos, un cambio de trabajo, una reducción de ingresos, una enfermedad o la jubilación pueden hacer necesario revisar los acuerdos alcanzados. Igual que evolucionan las personas y la propia relación, también puede evolucionar la manera de organizar la economía familiar. Lo importante es poder hablar de ello con respeto y flexibilidad.




OS INVITO A REFLEXIONAR


  • ¿Habéis hablado alguna vez de cómo queréis organizar vuestra economía?
  • ¿Os sentís las dos personas cómodas con el sistema actual?
  • ¿Podéis hablar de dinero sin discutir?
  • ¿Sentís que las decisiones económicas se toman conjuntamente?
  • ¿Existe transparencia entre vosotros?


No es el dinero el que puede romper la relación, sino la falta de comunicación, la percepción de injusticia, la utilización del dinero como herramienta de control, los secretos o la incapacidad para llegar a acuerdos satisfactorios para ambas personas. El manejo de la economía tan solo pone de manifiesto otras dinámicas que ya existían previamente.


No existen cuentas bancarias perfectas. Existen parejas que saben hablar de dinero con respeto, transparencia y capacidad para negociar. El problema no suele ser el dinero en sí, sino aquello que representa para cada persona y la dificultad para comunicarlo.


Si necesitáis consejo, podéis contactar conmigo, ¡puedo ayudaros mediante la terapia de pareja!

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