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Este año está dedicado a los jóvenes y, en concreto, a la salud mental juvenil en un mundo en transformación.

¿Cómo está la salud mental de los jóvenes a día de hoy?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente la mitad de las enfermedades mentales empiezan antes de los 14 años. Y es que, diferentes factores que se podrían dar en el entorno del menor podrían ser la causa de un desequilibrio emocional digno de ser tratado por un profesional de la salud mental. Por ejemplo, es posible que una niña o un niño ser vea afectado por un cambio de colegio, o por el divorcio de los padres, o puede que esté siendo víctima de bulling en el entorno escolar, o quizá se haya producido un cambio de hogar… Más adelante, también podemos tener en cuenta el malestar que pueda generar la entrada a la universidad o acceso al primer trabajo, la primera ruptura de pareja, etc.

El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 hasta 29 años. El abuso del alcohol y de las drogas representa, también, otro de los grandes problemas de salud en muchos países. No olvidemos la incidencia de los trastornos alimentarios entre la población cada vez más joven.

¿...Y qué podemos hacer?

La sociedad cambiante que les ha tocado vivir a estos jóvenes, plantea ciertos retos a la hora de garantizar la adecuada salud mental de esta generación. Cabe destacar, en este sentido, el importante papel de la educación como instrumento para fomentar, no sólo el respeto a la diversidad, sino también el autoconocimiento y el autocuidado.

Desde edades tempranas es importante ayudar a su relisiencia mental para que los chicos y las chicas sean capaces de afrontar los retos que se les pongan por delante y salir airosos de ellos. En este sentido, es necesario que los adultos que intervienen en la educación de estos chicos y chicas, potencien su autoestima, favorezcan su sensación de gestión y control sobre situaciones muy diversas, les inculquen la necesidad de comprometerse con sus actitudes y las consecuencias que de ellas se derivaran y que sean capaces de ver las dificultades, no como amenazas, sino como retos u oportunidades para mejorar, crecer, aprender...

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