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Desgraciadamente, los niños son víctimas de agresiones en todo el mundo, a día de hoy, en pleno siglo XXI.

Los menores sufren, generalmente en silencio, maltratos físicos, mentales y emocionales: reclutamiento como soldados, homicidios, violencia sexual, mutilaciones, secuestro, esclavitud, pobreza, desplazamientos obligados, ataques contra sus escuelas y contra los hospitales, etc. A veces, la ayuda que estos pequeños necesitan (incluso la ayuda humanitaria) es escasa o no existe. La herramientas de que disponen los pequeños son insuficientes para hacer oir sus necesidades, su sufrimiento. Somos los adultos que estamos cerca de ellos los que tenemos la obligación de prevenir estas situaciones.

Con horror vemos en las noticias, día si y día también, como algunos países criminalizan el hecho de que, algunas organizaciones no gubernamentales intenten, a la desesperada, salvar las vidas de estos menores… Creo innecesario remarcar que no son estas organizaciones sino los gobiernos los que deben luchar para proteger a los niños y las niñas en todo el mundo.

Algunas cifras ofrecidas por diferentes entidades, aseguran que 1 de cada 10 niños vive actualmente en zonas afectadas por conflictos armados, como por ejemplo Siria, Yemen, la República Centroafricana, Sudán del Sur o Nigeria. Pero no podemos olvidar a los niños y niñas que sufren violencia física o piscológica dentro de su propio hogar.

La violencia ejercida sobre los pequeños pone en grave peligro su capacidad para aprender, para socializarse y afecta a su desarrollo personal para el resto de sus vidas.

¡Hechos y no palabras!

Los niños necesitan paz y protección para poder desarrollarse y crecer como seres humanos libres y con plenos derechos. Es realmente urgente reconocer el dolor que sufren los niños en todo el mundo y empezar de una vez a crear políticas francas de prevención y sensibilización al respecto. Es tarde para las palabras, las promesas y las buenas intenciones. Incluso es tarde para recordar, un día al año, que no estamos dando respuesta a un problema que nos hace parecer, cada día que pasa, un poco menos humanos: !HACEN FALTA HECHOS!

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