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¿Qué es Mindfulness?


El Mindfulness se define como la conciencia especial que surge cuando prestamos atención de forma deliberada al momento presente y suspendiendo los juicios.


En las presentaciones de los talleres de Mindfulness, ofrezco esta definición y me doy cuenta de que lo que más cuesta entender es el tema de suspender los juicios. Esto es así porque solemos pasar el día emitiendo juicios por todo lo que pasa y nos pasa (prejuicios, opiniones, valoraciones, creencias, aversiones, gustos…): “no me gusta este presidente del gobierno”, “mi compañera de trabajo se escaquea tanto como puede”, “ojalá que me tocara la lotería”, “¡tengo tantas ganas de que lleguen las vacaciones!”, “los domingos, me gusta desayunar tranquila”, “el nuevo jefe de departamento es demasiado joven”...


Entonces les explico a los asistentes que para suspender toda esta variedad de juicios, que lo único que consiguen es generarme tensión y estrés, lo primero que debería hacer es ser consciente de que los estoy emitiendo. Al principio, quizás no podré evitar seguir juzgando la experiencia, pero estará muy bien que me de cuenta de ello. Este es un primer paso para poder empezar a juzgar menos todo lo que ocurre a mi alrededor y, de esta forma, poder tomar una cierta distancia emocional con el entorno, que me permita responder de forma más adaptativa y más cómoda para mi salud.



Suspendiendo juicios


Para entrenar esta capacidad de suspender juicios, todos disponemos de algunas habilidades naturales, a las que, generalmente no prestamos atención, pero que están ahí, sólo hay que refrescarlas y practicarlas:


  • La intención de llevar la atención a aquello que está pasando aquí y ahora para poder conectar con la experiencia tal cual es.
  • La conexión con la experiencia a través de las sensaciones y las emociones, para poder estar más presente en lo que está ocurriendo y en cómo me está sentando.
  • La amabilidad con los demás y conmigo misma para aceptar y aceptarme.


Practicando estas habilidades conseguiré aceptar la experiencia tal y como es, dejando a un lado los pensamientos acerca de ella, centrándome lo más objetivamente posible en cómo está siendo esa experiencia (agradable, desagradable o neutra) y dejando de querer que sea diferente, que sea de una manera determinada, o sin querer influir en ella. Este estado de aceptación (que no de conformismo), favorecerá que pueda tomar decisiones más adaptativas, más objetivas, más resolutivas y, en caso de que no pueda llevar a cabo ninguna respuesta, conseguiré aceptar que no hacer nada es la mejor respuesta en este momento.


No es fácil, pero no es imposible. Eso si, requiere trabajo, disciplina y constancia. Pero la recompensa es tan grande que merece la pena ponerse manos a la obra.



Los 7 pilares del Mindfulness


El Mindfulness se fundamenta en unos pilares que muestran cuál es el camino para practicar estas habilidades necesarias para vivir una vida más consciente:


  • Paciencia: Todo llega a su debido tiempo, las cosas pasan cuando tienen que pasar, no porque me esfuerce o me empeñe en que llegue la primavera, el invierno acabará antes...


  • No emitir juicios: los juicios me encierran en mi misma, no me permiten cambiar, ni responder de forma diferente, sino que lo hago de forma mecánica.


  • Confianza y seguridad en mi misma: la sabiduría yace en la intuición, en nuestra propia bondad natural, en nuestra propia esencia. Siendo yo misma puedo alcanzar con mayor plenitud esa sabiduría; no tengo que cambiar, sólo tengo que aceptarme, quererme y cuidarme.


  • Mente de principiante: ¿Recuerdas cuando eras niña como te sorprendía todo la primera vez que lo veías? Esa sensación que te llenaba el corazón de alegría. ¿Recuerdas tus ojos redondos como naranjas y tu boca abierta todo lo que daba? Quizás tu corazón latía fuerte y rápido, quizás había mariposillas en tu estómago... Te propongo que, como si fuera un juego de niños, intentes verlo todo como si nunca lo hubieras visto antes, sin expectativas, abandonando todo conocimiento de tus experiencias previas... Viéndolo todo tal como es y no como crees que es. ¡Ya me contarás!


  • Interés en el proceso: Poniendo la atención en cómo se van desarrollando las cosas, no en la finalidad, en el objetivo, en la meta, sino en el camino para llegar. Esto favorece el autoconocimiento, sin lugar a dudas, porque me doy cuenta de mis patrones mentales, de mis autoexigencias, de mis automatismos. Cuando pongo toda mi atención en algo que me parece agradable, resulta ser mucho más agradable todavía. De la misma manera, cuando pongo el foco de atención en una experiencia que no me está resultando agradable, estando muy presente en cómo me siento, la experiencia es menos desagradable. Al fin y al cabo, nuestra vida está compuesta de todos los momentos, sean como sean, agradables, desagradables o neutros y todos tenemos que vivirlos. ¿Por qué íbamos a perdernos ninguno? Seguro que puedo sacar un aprendizaje de cada momento vivido.


  • Aceptación: Las cosas no siempre son como yo quiero o espero que sean. No aceptar esta verdad genera una tensión y una pérdida de energía innecesarias. Es, una vez acepto la realidad tal como es, que soy capaz de cambiar algo, de hacer algo o, sencillamente de no hacer nada porque, tal vez, no dependa de mi y, si focalizo mi energía en aquello que no está en mi mano, estoy generándome estrés, ansiedad, frustración, tristeza, miedo... Es mejor poner mi esfuerzo a disposición de lo que dependa de mi y abandonar la intención de cambiar lo que no dependa de mi.


  • Apertura: Ir por la vida ligero de equipaje, sin apegos, sin intentar aferrarme a determinados pensamientos o reacciones automáticas, soltando cargas emocionales, abierto a nuevos puntos de vista, a diferentes opiniones, a otra maneras de ser y de vivir.



¡Nos encontramos DURANTE el camino!


El Mindfulness no te va a "salvar la vida" porque, en todo caso, serás tu misma quien te salvarás, si te lo propones y si eso es lo que crees que tienes que hacer. Recuerda que tan sólo tienes que confiar en ti misma, en tus posibilidades en tu bondad y practicar, practicar, practicar. Al final, lo que si te puedo asegurar es que, con una mente más presente, más abierta, podrás ver más y mejor. No importa cuál sea tu meta, aquello que te hace levantarte cada mañana; lo que importa es cómo quieres recorrer el camino.

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